Chronicles of Peace
CHILDREN'S GLOBAL PEACE PROJECT
COMUNITY OF LOS RICOS, SAN MIGUEL DE ALLENDE, GTO. MEX
17 de noviembre, son las 9 de la mañana. Nos encontramos trabajando, como cada miércoles, en la escuela primaria de la comunidad de Los ricos. Han transcurrido poco más de tres meses desde que empezamos a trabajar en esta escuela. Cada sesión la iniciamos con un ejercicio de meditación que llamamos la "coherencia del corazón", en donde visualizamos el camino de nuestra respiración a través de nuestros corazones, para después saludarnos entre nosotros y, sólo con la mirada, decirnos: hola. Al terminar el saludo, de pronto se escucha la voz alegre de un niño diciendo: "Cantemos ama lama" -"No, ¡En lak´ech!" -dice otro. El salón de clases se llena de voces infantiles sugiriendo cantar una u otra canción, pero al final, logramos ponernos de acuerdo y de esta manera, comenzamos todos a practicar las canciones y danzas multiculturales de paz.
Abrimos el día con la coherencia del corazón, respiramos con los ojos cerrados sintiendo que lo hacemos através de nuestros corazones para después abrirlos y saludarnos solo con la mirada, en silencio . Los niños ya saben reconocer su energía interior y saben que ésta siempre puede brillar sin importar cómo nos sintamos. También han conocido la historia de Black elk y su visión de un mundo armónico, así como también sobre el círculo de medicina en el cual se cruzan el camino de las lecciones y el camino de la paz. Vemos que el pequeño árbol de "las acciones de paz" que se encuentra dentro del salón tiene algunas flores colocadas y William pregunta al grupo: ¿todas esas flores son de lo que observaron y reconocieron de sus compañeros que ayudaron el algo esta semana? Y los niños comienzan a platicarnos todo loque vieron.
Ahora nos sentamos en círculo todos en el piso. William saca del bolso mágico a dos nuevos integrantes, la jirafa y el chacal, y dice: "Ahora quiero presentarles a dos nuevos amigos, quienes nos enseñarán un nuevo lenguaje de paz." En el transcurso de las actividades, observamos con asombro la rapidez con la que los niños asimilan y logran poner en práctica este nuevo idioma.
Lucha, la maestra y directora de la escuela (lleva 21 años a cargo de ella), ha visto pasar generaciones de alumnos y maestros. Ella nos comenta con entusiasmo los cambios positivos que, a partir de este proyecto, han tenido sus alumnos en su manera de convivir. Platica que normalmente en el último mes antes de las vacaciones, los pleitos escolares se tornaban muy agresivos entre los alumnos, pero que éste es el primer año en el que no se ha presentado ningún conflicto trascendente. Entonces le pregunto:
- ¿Como fue que se aventuró a abrir las puertas de su escuela a este proyecto?
A lo que ella responde:
- Esta escuela estaba muy olvidada por su lejana ubicación. Un día un americano me dio un raid hasta la escuela, su nombre era Bob y pertenecía a una ONG de carácter de ayuda social, por medio de la cual nos apoyó en la construcción de un comedor escolar. Más adelante, me presentó a Diana, otra voluntaria del programa y ella me dijo que tenía un par de amigos con un proyecto de paz y que estaban deseosos de compartirlo con los niños de la escuela, a lo que yo exclamé: "Eso es lo que yo quiero: ¡Paz!"
De esa manera conocí a Laura y William y su proyecto. Ahora veo que no me equivoqué. En algunas ocasiones me encuentro a niños cantando las canciones de paz a la hora del recreo. Una vez incluso, hallé un niño de pie y con los ojos cerrados y le pregunté si le sucedía algo, a lo que él me respondió: "Lo que pasa es que andaba muy enojado, pero hice la Coherencia del corazón y ya se me pasó".
Creo que como todo nuevo idioma que se aprende, requiere años de práctica para poder dominarlo. Sería hermoso que programas como éste fueran permanentes en todas las escuelas. Yo les recomiendo a las maestras de otros grupos que cuando vean a los chamacos bien alborotados, los pongan un ratito a meditar, como lo hacen en las actividades de paz, aunque sea un minuto. Ellos entienden que es un momento de meditación y preparación para el trabajo, entonces ya relajados, puedo continuar con la clase.
Me despido de la maestra dándole las gracias y me dirijo a dos maestras más jóvenes. Una se llama Aurelia y está a cargo de 5to. y 6to. grados, la otra se llama Magdalena y atiende a los grupos de 1ero y 2ndo grados. La primera me cuenta cómo tomó de referencia los personajes del chacal y la jirafa para explicar en la materia de español lo que es un protagonista y lo que es un antagonista, pues sabe lo familiarizados que sus alumnos están con estos personajes. Aurelia comenta que sus alumnos están muy interesados en reconocer y diferenciar entre el idioma del chacal -que emite juicios- y el de la jirafa -quien sólo dice lo que observa.
Ahora me dirijo a Magdalena, quien me dice que cuando explicaba sobre los derechos y obligaciones en la materia de ética y valores, usó como ejemplo la actividad de "El árbol de las acciones de paz" para enseñarles que, si nosotros ayudamos a los demás en nuestra sociedad, estamos ayudándonos a nosotros mismos pues pertenecemos a ella.
Es la una de la tarde y estamos por cerrar nuestra actividad del grupo de 5to. y 6to. Nos sentamos en círculo nuevamente, pues es el momento de la meditación con la vela. Todos canalizamos la vibración de nuestra energía para emitir juntos tres veces "Om" y después agradecernos a través del reconocimiento de nuestra luz interior, con un: Namaste.
Escuchamos el timbre de salida y todos los niños corren a reunirse al patio central de la escuela para que, alumnos y maestros ejecutemos juntos las canciones y danzas multiculturales de paz.- Al final todos nos despedimos con un abrazo diciéndonos: "Hasta pronto".

